SEXUALIDAD
Hoy en día, los conceptos relacionados con el sexo, se hallan por todas partes, se habla de sexualidad ( la mayoría de las veces, de oídas). Se usa el sexo, como reclamo de venta: ya sean en anuncios de coches, de perfumes, alcohol, ropa.. y los medios de comunicación subrayan todo aquello que pueda tener un toque morboso o de escándalo sexual.
Pero realmente, hablar de la sexualidad humana, es hablar de la esencia misma del ser humano. Es una parte integral de todo hombre o mujer. De nuestro desarrollo personal pleno, depende de la satisfacción de las necesidades humanas básicas: como el deseo de contacto, de intimidad, la expresión emocional, la búsqueda del placer, la ternura y el amor. El desarrollo pleno de la sexualidad, es esencial para el bienestar individual y personal.
EDUCACIÓN SEXUAL EN LAS AULAS
MUCHO MÁS QUE UNA ASIGNATURA
La Educación Sexual Integral (ESI) es la enseñanza que promueve saberes y habilidades para la toma de decisiones responsables y críticas en relación con los derechos de los niños, las niñas y los/as adolescentes al cuidado del propio cuerpo, las relaciones interpersonales, la información y la sexualidad.
La educación sexual se presenta como herramienta básica para el desarrollo de una sociedad diversa, igualitaria y rica en valores. Todas las personas desde que nacen son seres sexuados y tienen la potencialidad de desarrollar su sexualidad de una u otra forma. La educación sexual ayuda a preparar a la juventud para la vida en general, especialmente para construir y mantener relaciones satisfactorias que contribuyan a desarrollar de manera positiva la personalidad y la autoestima (OMS, 2010).
¿CÓMO SUPERAR UNA MALA EXPERIENCIA SEXUAL?
Muchas veces, la falta de deseo o repulsión sexual, pueden estar inducidas por la rutina de las relaciones sexuales o malas experiencias.
Para empezar a superar tus heridas del pasado, te ofrece algunas recomendaciones:
- Concéntrate. Prestar cuidadosa atención a las sensaciones corporales, tanto positivas como negativas, es mucho mejor que permitir que los pensamientos divaguen o se eleven por encima del cuerpo, lo que te convierte en un observador en lugar de un participante.
- El sonido. Los gemidos, son otro elemento que ayuda a limpiar la mente de distracciones que te regresen al pasado.
- Pensamientos positivos. También te ayudarán a estar presente. Recuérdate todas las veces que necesites dónde estás, con quién estás y lo bien que te sientes. Cuando surjan viejos sentimientos, generalmente es mejor detenerse y compartir lo que sucede con tu pareja.
- Dile adiós al silencio. Si no te sientes cómodo comentando tus traumas sexuales con tu pareja, como puede suceder en el caso de un compañero nuevo, debes decirle qué es lo que deseas que haga a continuación. Si hace algo incómodo o con lo que no te sientas bien, díselo, pero es preferible señalar lo que deseas en lugar de criticar lo que esté haciendo. Recuerda, no es sanar el alma lastimando al otro.
